Es común que las personas inviertan en su imagen, y una parte importante de sus ingresos los destinan para ello: peluquería, cremas, tratamientos, ropa, etc. Y no hay nada de malo en esto, por el contrario a mi modo de ver es justo y necesario. Trabajamos mucho, vivimos a las carreras, y si tenemos la fortuna de contar con la capacidad de invertir en ciertos gustos, hacemos parte de una minoría con suerte. Sin embargo, en ese largo listado de gastos, la inversión en una buena cama, no es precisamente una prioridad para la mayoría. Y cuando entendemos a profundidad la importancia del descanso, ahí es donde esta experiencia que vivimos cada noche durante 6, 7 u 8 horas, debería cobrar valor. Al final, es un activo, que se deprecia con el tiempo y con el uso, pero que como un carro no exige estarlo cambiando, ni comprándole cosas. Es tan simple como hacer una primera inversión en: Un buen colchón, unas buenas almohadas, tres juegos de sábanas que incluyan su cover duvet, y un plumón.
El colchón: elemento clave del descanso y hoy en día los avances en tecnología hacen parte de la oferta de colchones. Los hay con telas y espumas inteligentes, otros tienen circuitos internos que permiten a través de una app modificar la firmeza y temperatura. En Colombia, conocemos una marca internacional que tiene componentes desarrollados por la nasa, estos son colchones que tienen un tiempo de durabilidad según el fabricante de hasta 20 años. Mientras que los colchones convencionales de calidad tienen garantías de 7 años.
La vida útil de las sábanas se mide en número de lavadas, un buen producto, tiene una promesa de durabilidad de 120 lavadas, si hacemos el cálculo, de cuanto pueden durara esos 3 juegos de sábanas rotándolos cada 20 días asegurando el uso de los 3 juegos, en un año cada juego se lavaría 15 veces, y al cabo de 8 años se cumpliría su vida útil. Y llevándolo a la realidad, en muchos hogares duran mucho más que eso. Aclaro, teniendo en cuenta, las recomendaciones de lavado.
Muchos fabricantes de almohadas por ejemplo sugieren cambiarlas cada 6 meses, sin embargo, en la realidad puede que no sea necesario, incluso pueden durar mucho más, si se cuenta con una buena almohada, un buen protector, y fundas que se cambien con cierta frecuencia. Y es que es una decisión personal que irá ligada a la apariencia de la almohada, y su funcionalidad, en el momento que el producto ya no cumpla con alguna de estas o más características, el mismo usuario será quien defina el cambio.
Y así podríamos ir hablando de cada uno de los elementos que componen una cama confortable, incluso detenernos en las características de cada uno y sus beneficios. Pero en este caso puntual, hacemos una reflexión en algo que debería ser muy importante no solo por los años que usamos nuestra cama y todo lo que la compone, sino por el uso que le damos: descansar, dormir, relajarse, etc, algo clave en la salud del ser humano. Por esto invertir en una cama confortable nunca será un gasto, como comprarse cualquier cosa para guardar en el closet y usarlo de vez en cuando, llámese, zapatos, ropa o lo que sea; NO, realmente es una inversión en salud y bienestar para la mente y el cuerpo.